Inicio CULTURA Y OCIO Adicción a los videojuegos, ¿un problema real entre los jóvenes?

Adicción a los videojuegos, ¿un problema real entre los jóvenes?

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Adicción videojuegos

Una iniciativa parlamentaria en el Reino Unido estudia las causas y los efectos de la adicción a los videojuegos. La iniciativa ha permitido a los «jugadores» exponer a los parlamentarios su visión sobre este controvertido tema.

Los testimonios son parte de una investigación sobre la adicción a la tecnología, que está siendo llevada a cabo por el Comité Especial de Cultura, Medios de Comunicación y Deportes del Reino Unido.

Los jugadores son conscientes del peligro de los videojuegos

Los «adictos» a los videojuegos han estado hablando con los parlamentarios sobre los peligros de pasar demasiado tiempo en línea.

Los diputados preguntaron al jugador Matus Mikus si los padres deberían establecer límites de tiempo, quién respondió: «Yo diría primero que los padres necesitan hablar con sus hijos, ya que cada uno es diferente, pero yo diría que tres horas como máximo al día. Más que eso es cuando empieza a afectarte».

«Los juegos por naturaleza son adictivos. En general se anima a los jugadores a competir por puntos o a ganar recompensas por los juegos». «A veces volvía a casa y quería irme a la cama, pero sabía que tenía puntos, así que tenía que jugar un partido y, si perdía, tenía que jugar otro», aseguró Mikus.

James Good, un compañero también adicto, les contó cómo, en su peor momento, llegó ha pasar 32 horas jugando sin descanso mientras estaba en la universidad.

«Me estaba quedando atrás, mis notas estaban cayendo como resultado de jugar demasiados partidos. No comí, no dormí ni salí de mi habitación. Escapé de mis problemas a través de los juegos«, dijo.

Adicción a los videojuegos

Y luego admitió que había preferido el mundo virtual de los juegos al mundo real. «Los juegos encienden los sistemas de respuesta en tu cerebro y otras cosas no te traen tanta alegría», dijo a los parlamentarios. «¿Por qué iba a pasar tiempo con mis amigos si puedo jugar a los videojuegos?»

«Se sentía bien conseguir puntos, trofeos, vencer a la gente. Alimentó mi competitividad, pero me di cuenta de que no era realmente feliz».

James Good terminó abandonando la universidad en una espiral de depresión. Finalmente se puso en contacto con Game Quitters, un foro en línea formado por miles de personas que le han dado la espalda a los juegos.

El foro comienza con un cuestionario para ver si el visitante tiene síntomas de adicciones a los juegos y luego plantea a los nuevos miembros el reto de renunciar a cualquier forma de juego durante 90 días.

James Good afirmó también que había experimentado síntomas de abstinencia. «Tenía dolores de cabeza, estados de ánimo alterados y tuve que encerrar mi computadora en un armario», dijo.

La industria niega el peligro a la adicción

En una audiencia anterior, los representantes de la industria de los videojuegos minimizaron el problema. Según escritos del propio comité, la asociación UK Interactive Entertainment (Ukie) existe una «falta de evidencia» en torno al concepto de adicción al juego, citando tanto un informe de la ONU como uno del Royal College of Paediatrics and Child Health (Real Colegio de Pediatría y Salud Infantil).

«Creemos que los juegos pueden proporcionar beneficios educativos, fisiológicos, psicológicos, recreativos y sociales a los jugadores». «Los juegos proporcionan ricos mundos de historias, lienzos creativos. Fomentan el pensamiento crítico, la empatía y plataformas sociales muy valiosas para muchos millones de jugadores».

Videojuegos

Los videojuegos no son una causa exclusiva de la adicción

El testimonio de James Good fue importante porque destacó por su imparcialidad. No relegó toda la responsabilidad de la adicción a los videojuegos. Según palabras suyas, aunque su historia puede parecer un caso claro de juegos que causan problemas, no fue tan simple.

«El juego se convierte en un problema porque se dejan pasar otras cosas, pero no es la causa principal del problema», dijo a los diputados.

Aunque también había jugado juegos cuando era adolescente, era algo que había combinado con una vida activa, practicando deportes y asistiendo a los Scouts. Y fue sólo cuando salió de casa para ir a la universidad que los videojuegos se convirtieron en un problema, porque «le faltaba disciplina» y no tenía un padre que le dijera «que trabajara o se fuera a la cama».

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