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Ana Julia visitaba cada día el lugar donde enterró a Gabriel

Los testimonios de Ana Julia se siguen desmontando

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Ana Julia Quezada
Ana Julia iba todos los días a la finca para comprobar que, donde había enterrado al pequeño seguía intacto

La fiscal Elena preguntó al teniente de la Guardia Civil, que se encontraba declarando como testigo, porqué no registraron la finca de Rodalquilar.

El que fue instructor de las diligencias del caso Gabriel respondió sin dudar «Porque los familiares estaban allí, habían dormido incluso dos noches y nosotros buscábamos al niño vivo». «Igual que no registramos la casa de Las Hortichuelas».

El teniente, igual que más tarde el sargento, responsable del Grupo de Homicidios de Almería, desgranó los detalles de los días amargos y los cientos de gestiones en las que se afanaron.

Ana Julia iba todos los días a la finca donde enterró al pequeño Gabriel

Ambos declarantes contaron que el 98 por ciento, «casi todos los días»Ana Julia fue a la finca de Rodalquilar. A sus cercanos les decía que allí encontraba paz.

«Iba porque tenía enterrado al niño de forma temporal. Lo que quería era verificar que ninguna alimaña, un jabalí o un conejo, hubiera escarbado la tumba. Tardaba diez minutos».

Ese es el tiempo que le llevaba comprobar que Gabriel seguía en ese hoyo inmundo. «Esos días llovió lo que nunca había llovido en Almería«, recordó el oficial.

El instructor aseguró que tenía la sensación de que la tumba de Gabriel era temporal, para dos o tres días, pero la presión de los agentes y la avalancha de medios complicó los planes de la acusada.

«Retrasó la idea que tendría ella de mantener el cuerpo allí; no cabía, debía llevarlo a un sitio seguro»

Los investigadores, una vez que encontraron la camiseta del pequeño el día 3 de marzo, enfocaron a Ana Julia y siguieron barajando que la mujer podía haberlo raptado, pidiera un rescate y contase con un colaborador.

Los agentes desmontaron el supuesto arrepentimiento esgrimido por Ana Julia en su declaración y su deseo de suicidarse. Ambos detallaron que se dedicó a anticiparse a los movimientos de los investigadores.

Era ella la que contestaba al teléfono cuando querían hablar con Ángel, la que asumía la representación. «Se ponía la tirita antes de la herida. Al decirle que íbamos a registrar los coches de la familia nos anunció que encontraríamos ADN del niño porque se había subido en el vehículo».

Fue ella quien trató de dirigir las sospechas contra su exmarido Sergio colocando la famosa camiseta a 500 metros de la casa de este y contando a la Guardia Civil que tenía una furgoneta blanca.

El día que encontraron la prenda, Patricia, la madre, ya sospechó de la novia de su marido y así se lo dijo a los agentes

Con respecto a las declaraciones por parte de la acusada, sobre que pensó en suicidarse, se concluyó que Ana Julia no llevaba pastillas como para cometer el suicidio.

Y es que Ana Julia no llevaba pastillas como para llevar a cabo la supuesta idea. La última versión de la asesina de Gabriel dice que contaba con diez o doce comprimidos de relajantes musculares y una bolsita de cocaína sobre la mesita de noche.

Cabe destacar que alguien que se quiere suicidar no anda mareando la perdiz. Además, justo antes de desenterrar al pequeño y meterlo en el maletero del coche se la escuchó decir: «Tranquila, Ana, no vas a ir a la cárcel»

Luego siguió un itinerario errático hasta Vícar, vigilada en coche, escuchada en directo y fotografiada. Dio tantas vueltas que los investigadores creyeron que quería deshacerse del cuerpo del niño arrojándolo al mar.

Cuando detuvieron a Ana Julia, y un agente le ordenó que abriera el maletero ella, calmada, respondió: «Aquí solo hay un perro»

En los días anteriores a la muerte del niño había buscado un vídeo con las diez plantas más venenosas, pero no le hicieron falta.

Francisco Cruz, tío del pequeño Gabriel, contó ayer que Ana Julia eligió el día del crimen a sabiendas de que esa jornada nadie iría a la finca de Rodalquilar.

Su mujer y él estaban trabajando; sus hijas se habían quedado en casa y, por supuesto, sabía que el padre del niño llegaría tarde. Tenía el lugar y tenía el día. Faltaba la tumba.

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