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¿Cuáles son las enseñanzas de Leonardo Da Vinci que más han inspirado a Bill Gates?

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Bill Gates

Cuando hablamos de Leonardo Da Vinci, sin duda, la conexión entre el arte y el optimismo es la cualidad que a Bill Gates más le fascina del artista.

El magnate de la informática ha estado leyendo sobre Leonardo durante décadas. Tal es su pasión que en 1994 llegó a comprar el Codex Leicester, un cuaderno en el que Leonardo registraba sus pensamientos y esbozaba sus ideas.

Gracias a estas prolíficas lecturas y al estudio de su figura, Gates ha sido capaz de acercarse de lleno a la figura del autor renacentista. A lo largo de este minucioso estudio Gates se ha enfrentado a grandes interrogantes y diversas consideraciones filosóficas. Sin embargo, si algo le suscita la figura de Da Vinci es la siguiente pregunta: ¿Qué tiene que ver un artista del Renacimiento con el optimismo?

“Para mí, la conexión es la innovación. Me siento optimista sobre el futuro porque sé que los avances en el conocimiento humano han mejorado la vida de miles de millones de personas, y estoy seguro de que seguirán haciéndolo. Y aunque no soy un experto en arte, todo lo que he aprendido sobre Leonardo me lleva a creer que fue uno de los pensadores más innovadores de todos los tiempos“.

Hoy en día, Leonardo es más famoso por pinturas como la Mona Lisa y la Última Cena. Pero en su mente, Leonardo no era principalmente un pintor. Primero pensó en sí mismo como un ingeniero.

En una carta al gobernante de Milán en la que enumeraba sus puntos fuertes, enviada a principios de la década de 1480, Leonardo mencionó 10 habilidades diferentes (diseñando puentes, túneles, carros y catapultas, por ejemplo) antes de añadir al final que también podía pintar.

Leonardo era un aprendiz insaciable. Estudió todo lo que podía ver: el flujo de agua, la forma en que el humo sube por el aire, cómo un pájaro carpintero usa su lengua. Y tenía ideas que se adelantaron a su tiempo. “Desarrolló una teoría sobre el funcionamiento de cierta válvula cardiaca que los investigadores sólo verificaron hace unas pocas décadas. Él fue la primera persona en explicar correctamente por qué se puede ver la luz entre los dos puntos de una luna creciente, el fenómeno que ahora llamamos brillo de tierra”.

Las investigaciones científicas como estas eran esenciales para su arte. Pudo darle a la Mona Lisa esa mirada misteriosa porque había estudiado todos los músculos involucrados en la sonrisa. En la Última Cena, pudo hacer que las líneas de perspectiva funcionaran impecablemente porque había pasado incontables horas comprendiendo cómo nuestros ojos perciben los objetos a distancia. Al examinar su entorno tan de cerca, Leonardo fue capaz de desarrollar nuevas técnicas que hicieron avanzar su campo y retrataron el mundo de una manera que nadie había visto antes. En otras palabras, era un innovador.

“En mi propio trabajo hoy en día, puedo conectar con gente brillante que tiene el mismo espíritu. Cuando me reúno con científicos para discutir la invención de nuevas vacunas, por ejemplo, veo en ellos una pasión similar por aprender sobre el mundo y convertir sus conocimientos en grandes avances que mejoran nuestras vidas. Eso, más que nada, es la raíz de mi optimismo“, concluye el empresario.

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