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Juego de Tronos: las claves del quinto episodio (8×05)

Ojo contiene spoilers

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Juego de Tronos final

Ya solo queda un capítulo para conocer el final de ‘Juego de Tronos’. Si en las predicciones de esta semana pensábamos que nos encontraríamos con un episodio resolutivo que dejaría por delante sólo un epílogo para despedir los personajes y situar las dinámicas de poder de los Siete Reinos, no estábamos en lo cierto.

Queda mucha tela que cortar en ‘Juego de Tronos‘ aunque, sí, hemos tenido una batalla y hemos despedido personajes vitales en el relato.

¡CUIDADO! Contiene spoilers

Antes de continuar, atención porque hay spoilers a partir de este punto. Esto es un resumen del quinto episodio de la octava temporada de ‘Juego de Tronos‘.

El episodio comienza con Varys conspirando en su habitación de Rocadragón. Deja por escrito que Jon Snow es el legítimo heredero, no Daenerys, y ni tan siquiera disimula esta preferencia cuando Jon desembarca en la isla. Por tratarse de un hombre que ha sobrevivido a Aerys II, Robert Baratheon y hasta Cersei Lannister, Varys es un tanto patoso cuando se trata de vivir al lado de Daenerys Targaryen.

Cuando finalmente Tyrion le cuenta a Daenerys que el eunuco la ha traicionado, ella le ejecuta. Suelta un “Dracarys” y el hombre de los pajaritos se calcina delante de los ojos de todos. Hay que reconocer que tiene una bonita despedida. Cuando Tyrion le cuenta que es él quien le ha traicionado, el confidente sólo afirma que espera merecer esa ejecución: “De verdad espero estar equivocado. Adiós, viejo amigo”.

Tyrion se despide de su hermano

Daenerys toma la decisión de ejecutar a Varys porque quería destronarla pero tampoco siente especial aprecio por Tyrion y Jon. Está enfadada con Tyrion por no ir directamente a ella con la información de que el bastardo de Invernalia en realidad es su sobrino y el primero en la línea de sucesión, y en cambio haber confiado en Varys. Está molesta con Jon porque le explicó su linaje a Sansa, en contra de sus recomendaciones, y porque no quiere tener relaciones sexuales con ella desde que sabe que es su tía. Cuando se da cuenta de que Jon es incapaz de superar este complejo de incesto, toma una decisión: si ya no la ama, como mínimo le tendrá miedo.

Y, antes de entrar en la batalla entre las fuerzas de Daenerys y las de Cersei, un último apunte: Tyrion decide liberar a Jaime que ha sido retenido por las tropas de la Khaleesi. Quiere que Jaime convenza a Cersei de que se rinda y así salve a su hijo. “Huid”. Y, con un “eras el único que no me trataba como un monstruo”, Tyrion se despide de su hermano. ¿Cómo puede ser que este personaje, que se suponía que era tan inteligente, haya estado equivocado tantas y tantas veces en las últimas temporadas?

La batalla continúa

En el frente bélico, Daenerys decide atacar Desembarco del Rey. A priori se deja convencer por Tyrion de que debe parar el ataque si suenan las campanas de rendición. Jon también escucha la misma petición por parte del enano. Parece una situación improbable después del encontronazo con la flota de Euron Greyjoy de la semana pasada. ¿Cómo pueden salir victoriosos cuando la armada de Daenerys y Jon parece estar formada por restos?

La cuestión reside en el poder de Drogon. Daenerys, una monarca dispuesta a morir y mancharse las manos de sangre en la batalla, esta vez está preparada para el cara a cara. Sin que tengan tiempo de reaccionar, destruye todos los navíos de Euron Greyjoy. Destruye todos los escorpiones (o sea, las ballestas XXL diseñadas por el Maestre Qyburn) y Desembarco del Rey queda a su merced.

Daenerys quiere destruir esa ciudad

Es interesante el momento en el que los hombres de Jon Snow, que está con Gusano Gris, se encuentran con soldados de Cersei. Se miran y, como estos saben que la batalla está perdida tras ver aniquiladas sus defensas, se rinden. “¡Haced sonar las campanas!”, gritan voces de la población de Desembarco del Rey. Tras momentos de tensión, suenan. ¿El problema? Daenerys no tiene suficiente con una rendición: ella quiere destruir esa ciudad tras la muerte de Missandei, la traición de Jon y Tyrion, la falta de aliados fieles, y la pérdida de sus dos dragones.

Hay que reconocer que Emilia Clarke pone de su parte en la escena. Su mirada refleja la furia absoluta que siente. Está fantástica. Otra cosa es que sabemos que esta será la escena de la controversia. ¿De verdad teniendo la partida ganada decide matar toda la población civil que sabe que es inocente? ¿Tiene la oportunidad delante de sus narices de ser justa, de liberarles como había hecho en las ciudades de Essos, y prefiere matarles? ¿Por qué no destruye únicamente el palacio donde sabe que se encuentra Cersei Lannister?

Daenerys debe morir

A partir de este punto, perdemos de vista a Daenerys. Sólo vemos un dragón. Está deshumanizada. Es una arma nuclear en mitad de la población civil. Y Ser Davos, Jon Snow, Tyrion Lannister o incluso Arya Stark son conscientes del horror que se ha desencadenado porque Daenerys se ha dejado llevar por su sed de venganza. Ya no puede ser la reina que lidere los Siete Reinos. Daenerys debe morir.

En la Fortaleza Roja, Cersei llega a la conclusión de que no tiene ninguna posibilidad de ganar. El edificio se derrumba y huye con la Montaña y Qyburn. ¿El momentazo? Cuando, bajando por las escaleras, se encuentran con el Perro que quiere saldar cuentas con su hermano. La Montaña pierde los papeles, no obedece a su reina y asesina a Qyburn cuando este le intenta dar órdenes. Y Cersei, que ve que es mejor que no se inmiscuya en asuntos familiares, pasa tan tranquila al lado del Perro.

Adiós Gregor

Delante tenemos la CleganeBowl, el enfrentamiento fraternal que esperaban los lectores de Canción de Hielo y fuego desde 1996. ¿El resultado? El Perro descubre que su hermano ya no es exactamente humano. “Eres tú, el mismo que siempre has sido”, le dice refiriéndose a que ahora es un monstruo. De nada sirve herirle con la espada y, cuando el Perro está a punto de perder la vista antes los pulgares de su hermano (de hecho, pierde un ojo), consigue clavarle un puñal en la cabeza. Gregor queda descolocado y Sandor aprovecha para agarrarle y que ambos se arrojen al vacío. Adiós, Sandor, te agradeceremos siempre que salvaras a Arya de morir en la Fortaleza Roja contigo, convenciéndola de irse y sobrevivir, en lugar de alimentarse para siempre jamás de rencor y venganza como tú.

Entre todo este caos, Jaime Lannister llega a la Fortaleza Roja. Para llegar hasta su amada hermana, antes tiene que enfrentarse a un Euron Greyjoy que había nadado hasta la orilla tras el ataque de Daenerys. Los dos acaban tocados de muerte: el ordinario líder de las Islas del Hierro se queda mirando el cielo, desangrándose, y Jaime utiliza sus últimas energías para encontrar a su hermana.

«No me dejes morir»

La encuentra, sí, pero no queda esperanza para ellos. “Estás herido”, le dice Cersei con las manos empapadas en sangre tras tocarle. Ninguno de los dos quiere acordarse de los deberes que le había encargado Cersei a Bronn (o sea, que el mercenario asesinase a Jaime y Tyrion). “Quiero que nuestro bebé viva. No me dejes morir, Jaime”, le ruega a su hermano. Pero lo tienen imposible para salir del sótano de la fortaleza, sobre todo con Daenerys destruyendo hasta la última piedra. “Nada más importa. Sólo nosotros”, le responde Jaime. La abraza y ambos mueren al caerles encima el techo.

En cierto modo, se puede decir que la profecía del Valonqar se ha cumplido. Esta decía “y cuando las lágrimas te ahoguen, el valonqar te rodeará el cuello blanco con las manos y te arrebatará la vida”. Puede que no la matase sino que le ofreciera amor en estos últimos instantes de vida, pero Cersei fallece en brazos de su hermano.

¿Y lo mejor del episodio? Ver el caos de Desembarco del Rey desde la mirada de Arya Stark. Tras dejarse convencer por Gregor de que no merece la pena morir sólo para matar a Cersei, se adentra en las calles. Es pisoteada por la masa, desesperada por huir de las llamas de Daenerys y las armas de los Dothraki que asesinan a quien se cruza por su camino.

La dirección de Miguel Sapochnik transmite el caos. La mirada de Maisie Williams nos devuelve a la niña que tanto aprendimos a querer. Y, tras sobrevivir a la masacre perpetrada por Drogon y su dueña, se encuentra con un caballo blanco. Lo monta para salir de allí, entre ruinas. Parece que en su lista hay un nuevo nombre: Daenerys Targaryen.

Conclusión

La única pega es que, tras la oscuridad de la batalla de Invernalia, Sapochnik elabore un episodio de Juego de tronos casi impecable con un guión al que resulta difícil agarrarse. Sí, siempre se nos había avisado que Daenerys era la hija del Rey Loco pero la Daenerys que conocemos, la rompedora de cadenas, no hubiera optado por acabar con la población civil inocente de una forma tan gratuita, teniendo la solución delante de sus narices. Porque, a ver, hemos pasado de tener una líder a tener la mayor psicópata de la historia de los Siete Reinos.

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