Inicio TELEVISIÓN Y CINE Cuatro décadas sin John Wayne, un auténtico icono del salvaje oeste

Cuatro décadas sin John Wayne, un auténtico icono del salvaje oeste

John Wayne falleció el 11 de junio de 1979. El actor estadounidense que dio vida a los más icónicos héroes del salvaje oeste estadounidense en el cine, un hombre que, para muchos de sus seguidores, debió ser inmortal.

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John Wayne
El actor estadounidense John Wayne atraca su yate "Wild Goos" durante su estancia en la isla de Palma de Mallorca, en 1963. EFE/Archivo

«Centauros del desierto», «El hombre que mató a Liberty Valance» o «Río Bravo» son algunos de los clásicos westerns que protagonizó John Wayne. Un icono estadounidense que murió hace 40 años y cuya leyenda no disminuye a pesar de sus polémicas declaraciones, resurgidas en la era de las redes sociales.

Wayne, conocido como «El Duque» y considerado como uno de los actores más reconocidos de la historia

Falleció el 11 de junio de 1979 en el centro médico de UCLA (Los Ángeles, EEUU) por complicaciones derivadas de un cáncer de estómago.

Ganador del Óscar por «Valor de ley» (1969) y nominado en dos ocasiones más por «Arenas sangrientas» (1949) y «El álamo» (1960), Wayne reflejó sus firmes valores conservadores en las casi 180 películas que rodó, sobre todo pertenecientes al western, el género por excelencia del cine estadounidense, del que se convirtió en su mayor exponente con su virilidad, sus silencios y su imponente presencia física.

Como la enorme estrella que fue, nunca tuvo inconveniente en expresar sus opiniones

John Wayne no dudó en apoyar la caza de brujas en Hollywood durante el «mccarthismo«, defender la bandera estadounidense a ultranza -codirigió «The Green Berets«, en defensa de las acciones de EEUU en Vietnam- e, incluso, hablar de supremacismo blanco.

«Creo en el supremacismo blanco hasta que los negros sean educados hasta el punto de la responsabilidad», dijo a la revista Playboy en 1971.

«No creo en dar autoridad y puestos de liderazgo y juicio a gente irresponsable», agregó.

Esas palabras, que volvieron a surgir este año, hicieron que este mes de marzo se reabriera el debate en torno a la posibilidad de eliminar su nombre del aeropuerto de Orange County (California), donde residía el artista.

Pero su legado cinematográfico, labrado a golpe de talento -y tiros- especialmente gracias a John Ford, es tan inmenso que no hay mancha posible que altere su estatus en la cultura popular universal, una trayectoria que, en realidad, comenzó cuando su familia se desplazó desde Iowa hasta Glendale, a escasos kilómetros de Hollywood, donde germinó su pasión por el cine.

En la recta final de su carrera logró el Óscar por el papel de Rooster Cogburn en «Valor de ley»

Wayne, que se casó en tres ocasiones con mujeres de raíces hispanas (Josephine Alicia Saenz, Esperanza Baur y Pilar Pallete) y tuvo siete hijos, puso el colofón a su trayectoria con un personaje espejo de sí mismo en esa etapa: el afamado vaquero enfermo de cáncer en «El último pistolero» (1976).

En su última aparición pública, que tuvo lugar en los Óscar de abril de 1979, apareció debilitado y recibió una calurosa ovación del público puesto en pie.

«Esa es la única medicina que necesito», reconoció. En enero le habían extirpado parte del estómago por un tumor cancerígeno y en mayo le extirparon el intestino bajo tras un tratamiento contra el cáncer en el bajo abdomen.

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