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La revolución del Streaming y el declive del formato físico

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Cada paso que la tecnología da para facilitarnos un poco más la vida se ha convertido en una gran zancada con la aparición de plataformas y aplicaciones cuyo propósito no es más que el de permitirnos hacer —casi— todas nuestras tareas cotidianas desde la comodidad de nuestra casa.

¿Estás cansado pero tienes que hacer la compra? Pues con solo pulsar un botón la tienes en la puerta al día siguiente. ¿Quieres ver una película pero no te apetece moverte del sofá y las que ponen en la tele te aburren? Es allí donde entra Netflix.

El declive del formato físico

En sus comienzos, Netflix se encargaba de enviar a sus clientes los DVD por correo postal. Incluso crearon el mito de que todo empezó cuando el fundador de la compañía, Reed Hastings, alquiló una película en Blockbuster y al devolverla con retraso tuvo que pagar 40 dólares de multa. Supuestamente fue allí cuando Hastings decidió crear su propia cadena de videoclubes, pero sin multas ni compromisos. Y nació Netflix.

DVD

Unos cuantos años después de que el streaming revolucionara la forma en que la compañía funcionaba, apareció Scott Stuber, exvicepresidente de Universal Pictures conocido por producir películas como “Battleship: Batalla Naval”, o “Amor y Otras Drogas”, y fue quien se dio cuenta de que el futuro del cine había llegado y se controlaba con un mando a distancia. Así fue como pasó a dirigir la rama de cine de Netflix.

Como el cabecilla y productor ambicioso que siempre ha sido, su propuesta es ¡el estreno de nada más y nada menos que 55 películas originales al año!, y para esto cuenta con un equipo de directores como Alfonso Cuarón, los hermanos Coen, o Susanne Bier, que no solo apostaron por él, sino que también apostaron por la plataforma.

Este nuevo medio no es para todos

Pero la verdad es que este nuevo medio no es para todos, y mucho menos para los nostálgicos. Fue precisamente “Roma”, la última película de Cuarón, la que suscitó el caos entre el gremio creativo hollywoodense cuando la empresa decidió hacer una excepción y estrenar la película en varias salas de cine a nivel mundial (hasta ahora sólo estrenaba sus filmes en una o dos salas, normalmente en Estados Unidos, para cumplir un requisito necesario para poder competir en los Oscar y en el resto de premiaciones).

Cine

Roma estuvo en cartelera solamente durante un par de semanas antes de que la plataforma la hiciera disponible para todos sus usuarios, cuando lo normal es un margen de exclusividad de 90 días en cines, aproximadamente. Esto despertó ­—de nuevo— la polémica, no solo entre sus compañeros realizadores, quienes, durante el festival de Cannes ya habían mostrado su descontento por la nominación a La Palma de Oro de dos películas producidas por la plataforma (Almodóvar fue uno de los que habló abiertamente sobre el tema, alegando que este tipo de filmes no deberían optar a premios de cine clásico), sino que además despertó también polémica entre La Asociación Nacional de Propietarios de Cines (NATO) estadounidense, quienes aclaman que dada la rentabilidad marginal del negocio de los cines, si pierden el diez por ciento de la audiencia —porque algunas personas se quedan en casa— varios cines podrían quebrar.

¿Sustituirán las nuevas plataformas al cine tradicional?

Esta situación nos lleva a preguntarnos si la nueva era de cine digital que estamos viviendo dejará vacías y en ruina las salas de cine, o si la industria conseguirá llegar a un acuerdo sobre la logística de los estrenos para evitar la posible extinción de la pantalla grande.

Lo único que está claro es que Netflix y el streaming han llegado para quedarse.

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