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López Obrador y su confusa receta contra décadas de neoliberalismo en México

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México, 3 jun (EFE).- Autosuficiencia alimentaria, liberalismo con revisión de contratos o millones de becas son algunas propuestas económicas del izquierdista Andrés Manuel López Obrador, una confusa receta para acabar con el continuismo neoliberal que propugnan los otros candidatos a la Presidencia de México.

Los aspirantes presidenciales buscan “dos modelos económicos muy distintos, neoliberal o abierto, donde el Estado no interviene en distorsionar precios, versus un modelo de economía cerrada como el desarrollo estabilizador”, dijo a Efe Carlos Elizondo, académico de la Escuela de Gobierno del Tecnológico de Monterrey.

López Obrador, líder en todas las encuestas para los comicios del 1 de julio, basa buena parte de su programa en el llamado desarrollo estabilizador, una etapa de la economía mexicana entre 1954 y 1970 caracterizada por su enorme bonanza económica.

“Con esa orientación la economía mexicana creció a tasas del 7 % anual, sin endeudamiento, inflación ni devaluación de la moneda. No es nuestro propósito, desde luego, revivir un modelo del pasado y aplicarlo de manera mecánica”, aseguró López Obrador en una carta a inversionistas publicada en abril por el diario El Financiero.

Desde que López Obrador, líder del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) revivió el desarrollo estabilizador, este ha sido duramente criticado por la patronal mexicana al considerar que generó “burbujas económicas y un “Estado empresario y subsidiario”.

Aunque López Obrador aclaró que este modelo se actualizaría para hacerlo encajar en un mundo global, la realidad es que también apuesta por la autosuficiencia alimentaria, criticada por ciertos expertos por proteccionista y prácticamente irrealizable.

A ello se suma su anuncio de revisión de contratos de grandes obras, una previsible paralización de concursos a privados en el marco de la reforma energética o la rehabilitación y construcción de refinerías, pese a su elevado costo.

Una serie de medidas que contrastan con otras del mismo candidato, que ha dicho que respetará la autonomía del Banco de México y apoya el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), e incluso designó ya a un jefe negociador del convenio, caso de vencer en las elecciones.

“Soy un liberal con dimensión social”, dijo el pasado 28 de mayo López Obrador en un evento con jóvenes, en el que reiteró que dará 2,6 millones de becas para que las empresas contraten aprendices.

Para Raúl Feliz, consultor y profesor del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), el modelo económico de López Obrador es un “mezcla de todo un poco, y no muy consistente”, pues el aspirante no “entiende de economía” ni del “rol de precios”.

El experto destacó la dificultad que tiene el candidato izquierdista de hacer cumplir su programa sin incurrir en un mayor gasto público, pues él mismo ha dicho que gestionará la administración pública “sin déficit”.

“Los costos de estas políticas te van generando un boquete fiscal”, secundó Elizondo.

Para el profesor del Tecnológico de Monterrey, López Obrador propone este Estado “interventor” en que incluso se fijarán precios pero, puntualizó, en ningún momento se asemeja al socialismo chavista, como se le ha llegado a achacar.

En contraposición al modelo económico de López Obrador, José Antonio Meade, del oficialista Partido Revolucionario Institucional (PRI), y Ricardo Anaya, del conservador Partido Acción Nacional (PAN) apuestan por una economía de mercado que bebe del neoliberalismo que abrazaron buena parte de las principales potencias mundiales, con sus particularidades, a partir de las décadas de 1970 y 1980.

Meade y Anaya proponen una “continuidad”, afirmó Feliz, un “modelo neoliberal con características mexicanas” que aboga por el libre comercio y el control del gasto público.

En México, no obstante, existe una contradicción. Y es que este modelo -que para unos ha generado riqueza y para otros solo ha acentuado la división entre ricos y pobres- preserva miles de programas sociales destinados a las clases más bajas, a menudo con fines clientelares.

Así, a las ayudas prometidas por López Obrador se suman las de la renta básica universal de Anaya, o el apoyo a mujeres del hogar de Meade.

“Ambos modelos son populistas, de derechas o de izquierdas. Porque defienden el ‘Yo te doy, yo te regalo’, porque al final de cuentas quieren los votos”, apuntó a Efe Abraham Vergara, coordinador de la licenciatura en Contaduría y Gestión Empresarial de la Universidad Iberoamericana.

En opinión de Vergara, de cumplirse a rajatabla las promesas de campaña, los modelos “huelen a deuda”.

Criticó además que ninguno de los candidatos hable de “generar una política industrial” dentro del país.

“Me gustaría escuchar, de cualquiera de ellos, que buscan conformar en el país una economía del conocimiento, y no la actual economía de manufactura”, manifestó.

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