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Descubren los restos de un loro gigante en Nueva Zelanda

El loro gigante medía un metro y pesaba casi siete kilos

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Recreación del aspecto del 'Heracles inexpectatus'. DR. BRIAN CHOO, UNIVERSIDAD DE FLINDERS

El loro más grande del mundo ha sido descubierto en Nueva Zelanda, a manos de unos paleontólogos. El ave contaba con una altura de hasta un metro y con un pico capaz de romper la mayoría de fuentes de alimento.

«Heracles inexpectatus» así ha sido nombrado, para que quede bien reflejado su tamaño y su gran fuerza, cómo el mito, que se aúna para demostrar la sorpresa del descubrimiento.

Trevor Worthy, profesor asociado de la Universidad de Flinders declara que Nueva Zelanda es muy conocida por el gran tamaño de sus aves. Un águila gigante tenía el dominio de los cielos, los moa, los gansos gigantes y los aptornis compartían el suelo de los bosques.

Pero nadie había encontrado un loro gigante extinto en ninguna parte. El fósil encontrado es del tamaño del dodo de las islas Mascareñas, y dos veces más grande del tamaño del kakapo no volador de Nueva Zelanda, en peligro de extinción, y hasta hoy, el loro más grande conocido.

«Hércules» pertenecía a un grupo antiguo de loros de Nueva Zelanda

El fósil del loro descubierto, ha mostrado a expertos de la Universidad de Flinders, de la Universidad de Nueva Gales del Sur (Sídney) y del Museo Canterbury de Nueva Zelanda, que medía un metro de alto y tenía un peso aproximado de siete kilogramos.

El fósil fue encontrado cerca de St. Bathans, en el centro de Otago, y los restos se encontraron en otros fósiles con una antigüedad de 19 millones de años.

El área de descubrimiento es conocida por albergar un rico conjunto de aves fósiles pertenecientes al período del Mioceno.

Al igual que el kakapo, ‘Hércules‘ era miembro de un antiguo grupo de loros de Nueva Zelanda que parecen ser más primitivos que los loros que prosperan hoy en Australia y otros continentes.

Worthy muestra la satisfacción con el lugar, pues han estado excavando los depósitos fósiles durante 20 años, y cada año pueden revelar nuevas aves y diferentes especies animales.

El profesor del Laboratorio de Paleontología de la Universidad de Flinders, Trevor Worthy, remarca que aún quedan muchas especies por descubrir

El nuevo descubrimiento ha coronado al loro como el más grande de la historia. Los estudios revelan que contaba con un pico enorme, capaz de romper cualquier cosa, de ingerir alimentos no convencionales para este tipo de aves, e incluso, devorar otros loros.

Así lo explica Mike Archer, perteneciente al Centro de Investigación de Paleontología, Geobiología y Archivos de la Tierra (PANGEA) que manifiesta que «su rareza en el depósito es algo que podríamos esperar si se alimentara más arriba en la cadena alimentaria».

El loro gigante vivía en un bosque subtropical diverso, donde crecían muchas especies de laureles y palmeras con árboles podocarpos.

Las aves han ido evolucionando de manera repetida de otras especies gigantes en las islas. Además del dodo, se ha encontrado otra paloma gigante en Fiji, una cigüeña gigante en Flores, patos gigantes en Hawai, megápodos gigantes en Nueva Caledonia y Fiji, búhos gigantes y otras aves rapaces en el Caribe.

«Indudablemente, estos proporcionaron una rica cosecha de fruta importante en su dieta la de los loros y palomas con los que vivía. Pero en el suelo del bosque, Hércules compitió con los aptornis y los precursores del moa«, dice la profesora Suzanne Hand, también de UNSW.

El lugar donde se ha descubierto el antiguo loro gigante, es un templo de fósiles, que aporta numerosos descubrimientos a la ciencia

«La fauna de St. Bathans proporciona la única visión de las aves terrestres y otros animales que vivieron en Nueva Zelanda desde que los dinosaurios vagaron por la tierra hace más de 66 millones de años», relata Paul Scofield, conservador principal del Museo Canterbury.

Por su parte, Vanesa De Pietri, conservadora de investigación del Museo de Canterbury, dice que el depósito fósil revela una fauna muy diversa típica de climas subtropicales con cocodrilos, tortugas, muchos murciélagos y otros mamíferos, y más de 40 especies de aves.

«Este era un lugar muy diferente con una fauna muy distinta a la que sobrevivió, la cual conocemos en los últimos tiempos» manifiesta De Pietri.

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