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Hasta 150 euros de multa por sentarse en las escaleras de la Plaza de España de Roma

La normativa pretende cuidar uno de los espacios romanos considerados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

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Plaza de España Roma

Los turistas que visiten Roma ya no podrán sentarse en las escaleras de la Plaza de España.

Una nueva normativa del Ayuntamiento de la capital prevé multas para quienes la incumplan.

El objetivo: preservar el patrimonio cultural

Ocho agentes de la Policía municipal pasean y vigilan que los turistas que se acerquen hasta estas escaleras. No deben sentarse en ninguno de sus 135 peldaños, algo que hasta ahora era habitual.

Se preparan multas con hasta 150 euros a quienes incumplan la orden. Una cifra que puede alcanzar los 400 euros si se realizan daños, como pintadas o incisiones, a los monumentos.

En 2015, los hinchas del equipo holandés del Feyenord destrozaron la fuente de la Barcaccia, de Bernini, otro de los emblemas de la Plaza d España. Por eso no resulta extraño que el presidente de la Asociación de Comerciantes de la Plaza de España, David Sermoneta, haya dicho tras conocer la medida: «Por fin esos escalones del siglo XVIII están libres de bárbaros».

La medida se extiende a otros monumentos en Roma

Además de a la Plaza de España, la orden municipal se extiende a todos los monumentos de la capital, como por ejemplo la Fontana di Trevi. Además, prohíbe acceder a lugares públicos con vestimenta «indecente».

La normativa del Ayuntamiento exige a los visitantes «decoro» y los agentes patrullarán por otros lugares que son «patrimonio histórico, artístico y arqueológico».

La capital sigue la estela restrictiva de Venecia, que instaló tornos en la entrada de la ciudad para controlar el número de turistas. Esta medida no tuvo demasiado éxito, ya que gran parte de los visitantes llegan en enormes cruceros que campan casi a sus anchas por los canales.

La prohibición ha causado división de opiniones

La medida no está exenta de polémica. Para la concejala municipal Anna Vincenzoni se trata de una iniciativa necesaria por la cantidad de turistas que visitan Roma y dañan los monumentos.

«Hasta que este tipo de turista no sea educado este es el camino correcto a seguir«, ha señalado a los medios locales.

Pero no todos están de acuerdo con la prohibición, como el crítico Vittorio Sgarbi, quien ha considerado la política «excesiva, casi fascista» y ha pedido que el Ayuntamiento romano vuelva a estudiarla, porque «hay mucha gente que visita Roma y quiere sentarse para admirar el paisaje». De la misma opinión es el presidente de la asociación de hoteleros de Roma, Giuseppe Roscioli, quien la ha descrito como una «norma absurda que castiga y aleja al turismo».

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