Inicio OPINIÓN La paradoja del liberalismo

La paradoja del liberalismo

Dentro de la confusión imperante en nuestros días en lo concerniente a la política, el liberalismo es una de las ideologías más problemáticas en cuanto a su definición.

467
Liberalismo

Subida de impuestos, aumento de la cuota para autónomos, regularización del mercado laboral, trabas y subida del coste del despido, bajada de los tipos de interés… son titulares que seguramente hemos visto en las últimas semanas y que todos responden a lo mismo, intervención pública para mejorar el “Estado de bienestar”.

Pero, ¿realmente lo hace?

En primer lugar, aclarar que ‘estado‘ y ‘bienestar‘ deben ser palabras cogidas con pinzas, ya que no siempre van de la mano. El hecho de intervenir públicamente en un sector no requiere que lo vaya a mejorar, por mucho que se insista desde los medios, con campañas destinadas a tratar de justificar el enorme despilfarro público. De hecho, es muy probable, que la regularización estatal genere ineficiencias y que estas se repitan a lo largo del tiempo y voy a explicar por qué.

Cualquier proyecto o empresa pública parte con un hándicap enorme con respecto a una privada, y este se puede resumir en tres conceptos:

-Coste de beneficio: Una empresa pública no responde ante el beneficio o pérdida de su actividad, por lo que nunca va a maximizar sus recursos. Al no ser su dinero, sino el de los contribuyentes (sociedad) no va poder competir nunca en igualdad de condiciones ni con la misma necesidad de resultados.

Os pongo un ejemplo muy fácil de entender: yo soy trader y me dedico a invertir capital en los mercados para obtener rentabilidad. Pues existe una enorme diferencia entre operar con dinero simulado, lo que se llama operar en demo, que con dinero real. La estrategia, el riesgo, el control o la gestión son totalmente diferentes.

Pues lo mismo se puede extrapolar a cualquier proyecto público, evidentemente con sus diferencias de actividad. Pero lo que quiero decir, es que, sin coste de beneficio, nunca vamos a poder maximizar el potencial de creatividad y desarrollo humano, y, por tanto, estaremos poniendo obstáculos innecesarios al orden natural.

-Conflicto de interés: Se va a crear un evidente conflicto de interés en cualquier proyecto intervenido por poder público, conflicto de interés que va a derivar inexorablemente en corrupción. Si un Ministerio recibe presupuestos para desarrollar un servicio y, después de ofertarlo, sobra capital, en ningún caso va a devolverlo para otra actividad donde se necesite (otro Ministerio), lo empleará para sus propios intereses e incluso luchará por recibir más. Cada persona buscará su propio interés por naturaleza, no podemos combatir contra eso.

-Coacción de la libertad individual: Cuando das poder absoluto a un sistema, éste va a primar la libertad colectiva sobre la individual, de tal manera que se va a coaccionar inevitablemente a las minorías (e incluso a las mayorías).

¿Por qué tenemos que imponer a un empresario el coste de despido? Si una pequeña sociedad está luchando por sobrevivir y le quitas la libertad de reestructurar su plantilla como le exige el mercado, estarás perjudicando gravemente a su desarrollo. A pesar de que nos vendan que es por el bien común, y harán grandes campañas para eso, lo que se está haciendo es privar a una persona de la libertad para ejercer su proyecto como quiera y bajo las exigencias de la oferta y demanda que tenga.

El estado, inexorablemente, tenderá a corromperse por la cruda naturaleza del ser humano

No es la derecha, ni la izquierda, ni el socialismo, ni el progresismo, ninguna corriente es más corrupta que la otra, la historia nos ha demostrado, que es el Estado, por su capacidad de soberanía, lo que se vuelve y siempre se volverá corrupto.

Por tanto, debemos tratar de ir quitándole potestades en la medida de lo posible y devolviéndoselas al orden natural, pero ¿hasta qué punto?

Para responder a esa pregunta debemos tener en cuenta que el objetivo de cualquier sistema tiene que ser siempre el de mantener una cohesión social y un sistema de derecho que proteja al ciudadano. Y aquí es donde encontramos las diferentes ramas del liberalismo: Minarquismo, anarco-capitalismo, liberalismo conservador o social-liberalismo, cada una con sus argumentos, más o menos agresivos, en la defensa de la limitación del estado.

El Estado y la intervención pública, con las evidentes ineficiencias que eso conlleva, nacieron como necesidad social de organización

Pero como todo poder, con el paso del tiempo, va cogiendo más y más fuerza y tiende a acabar extralimitándose. La sociedad actual es un claro ejemplo de ello. De esta manera, la despolitización del Estado, con el objetivo asegurar la libertad económica, política y social, debe ser una obligación de nuestra generación, y para ello, el primer paso es ser tratar de poner de acuerdo todas las corrientes del neoliberalismo, buscando el equilibrio a la pregunta planteada.

En definitiva, intentar reducir el Estado a las necesidades más básicas de la sociedad y establecer mecanismos para que éste no pueda ir abusando con el tiempo de su poder.

1 Comentario

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here