Inicio RESEÑA SEMANAL ‘The Dead Don’t Die’, rara distracción zombie

‘The Dead Don’t Die’, rara distracción zombie

Jarmusch rueda una comedia con visos de verosimilitud, plagada de referencias culturales, sobre todo cinéfilas.

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The Dead Don’t Die
Adam Driver, Chloë Sevigny y Bill Murray en The Dead Don't Die

Tenemos películas que nos colman de una gran banda sonora, que a pesar de tener un ritmo lento su guión e interpretación por parte de los actores nos hacen mantenernos en vilo y no pensar que el litro de Coca-Cola que te has bebido tiene urgencia por salir. A muchos no les gusta porque la acción está en cuentagotas pero mantener la tensión de una película a través de sus diálogos es algo que pocos consiguen.

Cuando la trama no es buena, una obra con esas características acaba siendo aburrida, lenta, pesada y una cura para el insomnio. Este es el caso de The Dead Don’t Die, que parece más una promoción de un single que una película en sí misma.

Va a acabar mal… No hace falta que lo digas

Comenzamos con los policías interpretados por Bill Murray y Adam Driver (Kilo Ren de Star Wars) muy tranquilos con una música folk estadounidense.

Se respira calma y tranquilidad, así que acostumbraos, que es lo único que tiene la trama. Contactan con un vagabundo que vive en los bosques porque a uno de los granjeros les ha robado un conejo. El mendigo dice que no ha sido y los policías, lentos y con tripa, se alejan lentamente hasta el coche, evadiendo los problemas.

Nos muestran los lugares de interés, ya sea la cafetería, el motel, la morgue, la gasolinera y tienda de artículos varios. Es un pequeño pueblo donde no deben de vivir más de cincuenta personas, así que nadie vive estresado. Todos los medios comentan que unos problemas en la rotación del planeta está afectando a los polos y por ende, la Luna emite una especie de ondas malignas a la Tierra; esta muy pillado por los pelos pero peores cosas hemos visto mezcladas con zombies.

Curiosos personajes de la trama

El tipo de la gasolinera es un frikie sin contacto con la realidad; la tanatopractora es una mujer muy extraña con una sorprende habilidad con la katana; un negro viejo y un supremacista blanco que son amigos; un hombre que vive con sus gatos… Nada del otro mundo. Con la llegada de la noche parece que la película pone rumbo a lo interesante, sin embargo, veremos que no es así.

Iggy Pop sale de la tumba y se dirige de forma muy lenta a la cafetería, donde se devora junto a una acompañante a quienes trabajan allí. La escena tiene su gore, pero no es nada que no hayamos visto hasta ahora. La policía llega sin cambiar de cara y tampoco expresar nada. Y es que tampoco van a darle una emoción ni viendo a sus amigos con las tripas fuera. Adam Driver sospecha que pueden ser zombies, pero la idea queda en un segundo plano.

Llega el turno de Selena Gomez

Aparecen en escena unos adolescentes liderados por Selena Gomez, que no se han enterado de nada. Se quedan en el motel y pasaran ahí la noche, pero no servirá de nada, ya que no aportan nada a la trama. Si queridos lectores, traen a una actriz con renombre para no decir nada con su llegada. Y es que no es lo único que tiene mal la película, si no que intentan atravesar la cuarta pared con una broma que nadie le hacía gracia.

Llega la segunda noche y salen muchos más muertos del cementerio, ya que la primera noche era de prueba. Las calles se llenan de zombies y cada uno de los personajes pasa la noche como puede, pero sin llegar a sobrevivir. El frikie de la gasolinera se arma con el negro que regenta una ferretería y acaban muriendo porque no cierran la puerta de atrás. Los jóvenes mueren sin mostrarlo siquiera en escena y el dueño del motel también acaba devorado. La verdad, no nos importa mucho.

La tanatopractora intenta sorprendernos y a pesar de ser una crack con la espada nipona, resulta ser extraterrestre y una nave espacial la rescata. Venga, porque no. Lo peor de todo son la pareja protagonista, que en plena expansión zombie no tienen otra idea que irse al cementerio a vigilar. El coche, de pura casualidad, se queda atrapado por un cuerpo y no tienen otra idea que volver a atravesar la cuarta pared para decirte que en el guión pone que tienen que morir.

¿Tendrá algo bueno? Creo que no

El elenco es realmente bueno, entonces… ¿Quién tiene la culpa? Yo lo tengo claro, culpa de un guión nefasto. Podemos tener con excusa que la película es lenta, pero hay obras como Los odiosos ocho de Quentin Tarantino o Una verdadera historia de David Linch que aun teniendo un ritmo el doble de lento, el guión es enternecedor hasta decir basta.

Las interpretaciones de los personajes son bastante malas y son llevados como sketches que apenas tienen relación entre ellos. ¿Por qué no colaboran entre todos para acabar con el ejército de zombies? No, es mejor separarse y que cada uno haga lo que le de la gana.

La banda sonora se compone de una sola canción que da título a la obra, pero con el detalle de atravesar la cuarta pared para intentar hacer gracia acabamos por aborrecerla, y os lo dice un auténtico fan de la música folk norteamericana o del bluegrass.

Un detalle bastante gracioso por parte del director es que los zombies, al levantarse de las tumbas van a ir directos a aquello que más les gustaba; los primeros muertos van a la cafetería a por una jarra de café, algunos zombies posan porque eran adictos a los selfies y a la moda y algo que realmente me ha sacado una carcajada es ver un montón de muertos en la ferretería, adictos a comprar nuevas herramientas. Comprendiendo como funciona la mentalidad de los estadounidenses de pueblo me hizo mucha gracia, pero el mensaje final sobra una barbaridad.

¿Qué quieres decir con ese discurso del consumismo? Todos consumimos algo y puede ser nuestro pequeño vicio sin llegar a hacer daño a nada ni nadie, no entiendo ese odio por el concepto de usar tu dinero como quieras con responsabilidad. Por otro lado, todos conocemos que dinero que le cae en la mano se transforma en inutilidades por el agujero que en esta tiene, pero no es problema ni del dinero, ni del capital, ni del gobierno ni del consumismo: es culpa tuya por no ser responsable.

¿Merece la pena, sí o no?

Escasas bromas que no hacen gracia, intentos de sorprender que no lo consiguen, personajes huecos que no nos llevan a ningún lugar, una trama insulsa, protagonistas sin chispa ni gracia… Normalmente procuro que veáis todo tipo de películas porque a todas siempre se le puede exprimir algo, pero The Dead Don’t Die no tiene ningún tipo de jugo. Así que antes de gastaros el dinero en el cine, gastároslo en algo que merezca la pena.

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