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Trapero confiesa y delata a sus jefes

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Trapero Mossos proces

El mayor de los Mossos exhibe como coartada que preparó un dispositivo para detener a todos los miembros del Govern golpista, incluido Puigdemont.

Nuevo “traidor” para los independentistas

El el ex mayor de los Mossos d’Esquadra ha declarado que siempre se atuvieron a las órdenes de jueces y fiscales, que no estaban implicados en el referéndum, que trataron de impedirlo y que no tienen nada que ver con los políticos de los que dependían y promovían un “acto ilegal”.

Trapero se ha convertido en un “desertor” para el separatismo. Josep Lluís Trapero, ha asegurado que el cuerpo regional de policía tenía un plan para detener a Carles PuigdemontOriol Junqueras y los consejeros de la Generalidad.

El policía ha “prometido” que estaba dispuesto a esposar al presidente de la Generalitat si recibía la orden judicial. Trapero dice que hubiese llegado hasta el final en defensa del orden y la ley constitucionales.

Pese a su declaración, Trapero se mostró siempre, disconforme con la orden de que el coronel de la Guardia Civil Diego Pérez de los Cobos fuera el coordinador del dispositivo sobre el referéndum.

Para Trapero, la proclamación de la independencia fue una rebelión

Trapero ha contado que se puso en contacto, el 27 de octubre, con el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) y el fiscal superior de Cataluña para afirmar que él y el cuerpo que dirigía estaban a disposición de la autoridad judicial.

Josep Lluís Trapero, se convirtió en la estrella del juicio del procés. No pudo ser más tajante contra quienes durante aquel tiempo le presentaban como el pilar frente al poder del Estado. El ex mayor de los Mossos narró la última reunión que mantuvo la cúpula del cuerpo, tres días antes del 1-O, con Carles Puigdemont, Oriol Junqueras y Joaquim Forn. “Ya habíamos recibido la orden de la jueza, y vemos que eso [el referéndum] no se estaba parando. Iba a haber en la calle dos millones de personas y 12.000 o 15.000 policías, y eso iba a ocasionar conflictos graves de orden público y de seguridad ciudadana, empezó Trapero.

No ha concretado si se ofreció voluntario a proceder contra Puigdemont, Junqueras y los consejeros. 

Les emplazamos al cumplimiento de la legalidad y de las órdenes judiciales, les dijimos que no se equivocasen con nosotros porque nosotros las íbamos a cumplir. Que no íbamos a quebrar con la legalidad y la Constitución, que no acompañábamos el proyecto independentista. Les dijimos que deberían ser conscientes de que estábamos notificados personalmente por el Tribunal Constitucional, y que corríamos riesgos personales”.

El problema con la historia de Trapero, es que Puigdemont se fugó de España oculto en un maletero con la colaboración de varios agentes de los Mossos d’Esquadra. 

Su acusación por rebelión en la Audiencia Nacional podría costarle 11 años de cárcel. 

La acusación popular de Vox han interesado el testimonio

A preguntas de Javier Ortega Smith, Secretario General de Vox, Trapero defiende el dispositivo de Mossos durante el asedio a la consejería de Economía del 20 de septiembre, niega que no aceptara la coordinación de Pérez de los Cobos, sino que no estaba de acuerdo, y niega cualquier vacilación o pasividad de los Mossos durante el 1-O.

Sigue el fiscal Zaragoza, que arranca un par de confesiones a Trapero. Admite el ex jefe que trasladaba a Forn todas las órdenes de Fiscalía a pesar del deber de guardar secreto respecto a tales asuntos. Cuando el fiscal pretende adentrarse en las dos reuniones de 26 y 28 de septiembre que Trapero y sus subalternos mantuvieron con Puigdemont, Forn y Junqueras, Marchena atiende una interrupción de Melero, que protesta porque el tema no ha sido abordado por la acusación popular y la Fiscalía debe ceñirse a los asuntos requeridos por el abogado de Vox y nada más.

Preguntado por el propio presidente del tribunal, Trapero acomete de nuevo su descargo y expone que pidió dos reuniones de la cúpula de los Mossos con la cúpula de la Generalidad y la presidenta del Parlamento, Carme Forcadell para advertir del riesgo de violencia, la posibilidad de enfrentamientos y graves alteraciones del orden público si no se desconvocaba el referéndum. En aquellas reuniones, Trapero y sus mandos habrían mostrado su malestar por las declaraciones de miembros del gobierno catalán que habían afirmado que los Mossos velarían para que la gente pudiera votar. También avisaron de que pretendían cumplir la orden judicial que les instaba a impedir el referéndum.

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