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La salamanquesa, un fiel aliado en las noches de verano

La salamanquesa es ese insecticida natural que nos regala la naturaleza para regular la presencia de mosquitos, polillas, y otros insectos tan latosos que nos trae cada primavera. Conoce sus particularidades y lo beneficiosa que puede ser su presencia en nuestros hogares.

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La salamanquesa y todos sus beneficios
Pixabay

Este tipo de reptiles como la salamanquesa, cumplen una misión fundamental como controladores de plagas.

Ayudan a mantener controladas las poblaciones de insectos y arácnidos de nuestro entorno. Los reptiles desempeñan un papel importante con respecto al normal funcionamiento de los ecosistemas naturales. Eso sí, siempre en su justa medida.

De manera errónea muchas personas tendemos a mostrar aversión con este tipo de animales. A lo mejor su tacto, su forma puede causar este rechazo, pero debemos pensar de manera racional antes de darle un escobazo a este tipo de poiquilotermos.

Tarentola Mauritanica

Mas comúnmente conocida como salamanquesa, dragón de pared, geckos… que suele ser visto en las noches veraniegas por las paredes exteriores de las casas y los techos bajos de los edificios, acechando entre las sombras para poder alimentarse.

Este animal es tan fascinante como beneficioso para el ser humano. Además es un reptil muy común en los entornos domésticos de ciudades y pueblos. Y es que este pequeño saurio es totalmente inofensivo.

Se conocen bulos sobre que la salamanquesa se alimenta de la ropa de los armarios. Pues no causa daño alguno a los tejidos, y es más, su presencia es el mejor «antipolillas» pues se alimenta de ellas, evitando la presencia de esos insectos tan molestos, que sí que dejan sus larvas entre las ropas, las cuales sí que se alimentan de los tejidos.

Los habitantes de zonas rurales, son conscientes de ésta y de muchas otras virtudes asociadas a la compañía de este pequeño reptil, por lo que no las molestan, y se muestran complacientes ante su presencia, pues saben que con la salamanquesa rondando por los exteriores de la casa, se reduce la presencia de insectos que parasitan el hogar.

Una sorprendente y bella anatomía

La salamanquesa puede fascinarnos por su curiosa biología. Tiene un tamaño de alrededor de 15 centímetros de cabeza a cola. Posee una piel rugosa y escamada, de unos tonos grisáceos, que le permite ocultarse con la textura de las paredes y los techos en las que establece su territorio.

También se tenía la falsa creencia de que este dragón de pared tenía en sus dedos unas ventosas que le permitían adherirse a los techos y paredes, además de corretear por ellas. Pero ahora se ha demostrado que eso no es así.

Sus pequeños dedos son planos, globosos y abultados. Y los científicos han descubierto que la capacidad de adherencia que tiene la salamanquesa, se debe a unas pilosidades que conservan entre los pliegues de las palmas de la mano. Y es gracias a esos filamentos que consiguen desplazarse en vertical por cualquier superficie.

Por otro lado, ponerte a admirar con detalle a la salamanquesa, con ayuda de unos primáticos, es todo un espectáculo. Pues estos curiosos geckos, tienen unos enormes ojos que te hipnotizarán.

Ojos de tonos dorados, que parecen estar llenos de purpurina, y con una pupila negra en forma vertical que le atraviesa el globo ocular de arriba a abajo para darle ese aspecto de criatura galáctica. Además de su piel, que aunque a muchos les produzca «repelús»,hay que reconocer que forma un mosaico de formas raras, que agrada la vista.

Un «matainsectos» natural y no contaminante

La mayor parte del día, permanece semioculta en cualquier moldura o saliente, hasta que cae la noche. Entonces acude sigilosamente hacia los límites de las sombras para detenerse, justo antes de que la luz delate su presencia.

Ahí se quedará durante largos minutos, completamente inmóvil, a la espera para abalanzarse por sorpresa sobre sus presas: polillas, típulas, moscas y mosquitos, arañas, escarabajos, cucarachas…

Cómo ves su dieta la componen aquellos visitantes más indeseados en nuestros hogares.

Una vez llegado el invierno, la pequeña salamanquesa, buscará un agujero que le servirá de madriguera para pasar la temporada de fríos sin causar molestia alguna.

Es durante este tiempo cuando reserva sus fuerzas, para volver a visitarnos y quedarse por paredes y techos en cuanto llegue la primavera, regulando la presencia de esos insectos tan molestos.

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