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Sarampión: quién y por qué se deben vacunar

El sarampión es un virus que puede resultar muy peligroso en mayores que no están vacunados o no han pasado la enfermedad

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Una doctora aplica una inyección contra el sarampión. FERNANDO BIZERRA JR. / EFE

La Organización Mundial de la Salud mantiene a España en la lista de países libres del virus del sarampión. Por lo que no existe motivo alguno para alarmarse.

Aunque 233 personas lo han padecido entre el 1 de enero y el 21 de julio, los casos fueron importados o fueron contagios provocados por esos casos. La transmisión fue interrumpida con facilidad.

Ruth Figueroa, presidenta del Grupo de Estudio de Vacunas, Gevac, de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica, SEIMC, dijo que esos casos de sarampión no fueron autóctonos, y que algunos se produjeron al viajar.

No hay que alarmarse por la vacunación contra el sarampión

En España, la cobertura de vacunación es muy alta, pero la doctora Figueroa señala, que aún así, no se debe bajar la guardia, en un contexto mundial en el que la situación sí dista de ser positiva.

Durante los siete primeros meses de 2019, se reportaron en el mundo 364.808 casos de sarampión, tres veces más que en el mismo periodo de 2018, según revelan datos de la OMS.

Además, durante el primer semestre, por primera vez desde que inició el proceso de verificación en el año 2012, cuatro países europeos que son Reino Unido, Albania, República Checa y Grecia, ya no cuentan con el estatus de haber erradicado el virus.

El sarampión es altamente contagioso, y puede dejar graves secuelas, como ceguera, sordera y otras enfermedades como la meningitis. Por ello, las autoridades sanitarias han realizado un llamamiento especial a la población adulta, para que se vacunen.

La ceguera, la sordera o la meningitis son algunas de las graves consecuencias de esta enfermedad en adultos

El aviso de vacunamiento, fue lanzado como una recomendación a los adultos con edades comprendidas entre 40 y 50 años. Los nacidos a partir de 1970, hasta 1980, que no recibieron las dosis de la vacuna o que no han pasado la enfermedad.

«La gran mayoría de los nacidos antes de 1970 han pasado el sarampión porque en aquella época se registraba una alta circulación del virus. A partir de ahí empezó a vacunarse, y disminuyó, pero hasta 1980 no entró en el calendario vacunal de rutina», explica la doctora Figueroa. Muchos por tanto no se vacunaron pero tampoco padecieron la infección porque el virus estaba en retroceso.

Hay muchas personas que no recuerdan si fueron vacunados o si pasaron el sarampión. Y es en estos casos en los que se toma la decisión de revacunar al paciente, o de realizar un estudio de serología, es decir, un análisis del nivel de anticuerpos a través de una muestra de sangre.

La doctorua Figueroa señala que una ves que se recibe la vacuna o se pasa el sarampión, los anticuerpos permanecen en nuestro organismo, por lo que con el estudio anteriormente señalado, se sabe si se ha tenido contacto con el virus.

En España, el movimiento «antivacunas» no se ha extendido, la gente sigue estando concienciada de la importancia que tiene vacunarse

La doctora Figueroa muestra su alivio al comprobar que en España el movimiento antivacunas no ha logrado extenderse y considera que «la gente está muy concienciada».

En el caso concreto del sarampión se cifra en un 95% el porcentaje de vacunados con la primera dosis.

«Es verdad que en la segunda baja, con lo cual se hace necesario recordar que es importante cumplimentar las dosis indicadas», apunta la presidenta del Grupo de Estudio de Vacunas de la SEIMC. «Hay que seguir trabajando, porque si no nos vacunamos, enfermedades que ya no se veían, pueden resurgir», advierte y concluye con un mensaje claro:«La vacunación salva vidas».

Calendario de vacunación general

La primera dosis se inyecta a los doce meses y el recuerdo, «importante para tener una vacunación completa», entre los tres y los cuatro años.

Dicha vacuna se denomina triple vírica, e incluye la rubeola y la parotiditis. En pacientes susceptibles fuera de esas edades, deben proporcionarse dos dosis con un intervalo de al menos un mes.

Por otro lado, varía en función de la edad: niños, adolescentes, adultos y adultos mayores. A ello se suma un apartado especial para las embarazadas, cuya «vacunación supone la del niño, porque el feto recibe los anticuerpos de la madre».

Esas pautas están en constante actualización y en el caso de las hechas para este año se configuró un «calendario común a lo largo de toda la vida», el primero que se lograba entre todas las comunidades, una agenda básica a nivel estatal.

Esta se puede consultar en la web del ministerio o se puede recurrir al médico de atención primaria para pedirle información.

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