Inicio EMPRESA Y TECNOLOGÍA Tesier: “Demonizar el diésel es pegarnos un tiro en nuestro propio pie”

Tesier: “Demonizar el diésel es pegarnos un tiro en nuestro propio pie”

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Zaragoza, 12 ago (EFE).- La industria del automóvil afronta una transformación que está marcando las decisiones en la compra de un coche, pero los mensajes de la administración, para el presidente del Clúster Aragonés de la Automoción (Caar), Benito Tesier, deben ser responsables porque “demonizar” el diésel es “pegarnos un tiro en nuestro propio pie”.

Tesier, director general de Brembo en España, empresa dedicada a la producción y distribución de sistemas de freno para automoción, asegura en una entrevista con Efe que los mensajes que recibe la opinión pública en relación con el medio ambiente, la contaminación, las tecnologías y el cambio de propulsión están causado “confusión” y eso va en contra de la “fuerza industrial” del sector en España, porque no reflejan la realidad.

Así, argumenta Tesier, a la hora de comprar un coche, la decisión más conservadora es olvidarse del diésel cuando “está científicamente probado” que los motores de hoy contaminan menos que los de gasolina y el fraude en las emisiones, el denominado “dieselgate”, es “algo del pasado”.

“Europa se ha caracterizado por liderar el diésel a nivel mundial” mientras Estados Unidos se ha especializado en la gasolina, pero en esta industria, lamenta Tesier, no solo se manejan variables de eficiencia, tecnología o innovación, sino que también hay grupos de presión o “lobbies” que intentan defender determinadas parcelas en contra de otros intereses.

“No nos dejemos confundir por estrategias defensivas de determinados países que quieren defender su industria de automoción”, incide el presidente del Caar, quien apela a una “transición ordenada” y a atacar el verdadero problema, los coches diésel de más de 12 años que aún circulan, con ayudas a los compradores para modernizar el parque.

Una modernización para un sector que dentro de diez años, augura Tesier, va a ser completamente diferente al de hoy por las tendencias de la propia sociedad, muy clara hacia el vehículo eléctrico sin que aún se sepa hasta dónde va a llegar.

La industria, insiste, va a tener que adaptarse a todos esos cambios y la comunidad que primero empiece a especializarse en ese segmento partirá “con ventaja”, porque es “un punto de partida para todos”.

Es ahí donde Aragón ha de posicionarse una vez adjudicada a la planta de Opel-PSA de Figueruelas (Zaragoza) el nuevo Corsa y su versión eléctrica a partir de 2020 gracias, resalta Tesier, a la responsabilidad de sus trabajadores al aceptar nuevos esfuerzos con el convenio colectivo, que era “la decisión”, porque no hacerlo habría abocado a falta de competitividad y “probablemente a decisiones peores”.

Pero en su opinión, el verdadero éxito de esa adjudicación es que el máximo porcentaje de los componentes del vehículo se fabriquen en Aragón, y es así como se podría conseguir la aspiración del presidente de la Comunidad, Javier Lambán, de hacer de la región un referente de la movilidad del futuro.

“Si solo ensamblamos el vehículo eléctrico no habremos conseguido nada”, advierte Tesier, quien considera que las ayudas anunciadas por el Gobierno de Aragón a empresas para proyectos de innovación vinculados a la llega del Corsa eléctrico son “una primera piedra importante y el camino que hay que seguir”.

En ese contexto, el Caar ha pedido a la Universidad de Zaragoza un estudio sobre las necesidades del sector para concurrir a esas ayudas -que espera resultados para final de año- y a la planta de Opel-PSA colaboración para que identifique los componentes que ve más difíciles de conseguir en Aragón, para estudiar la posibilidad de desarrollarlos no solo por una empresa concreta, también por medio de “UTES” (uniones temporales de empresas) que funcionan en otros sectores.

Y en ese aspecto, incentivar la investigación va a ser un elemento “diferenciador” y la industria de Aragón, lamenta Tesier, a la hora de contar con “munición”, con recursos económicos, no está bien posicionada frente a otras comunidades como Cataluña, Galicia o el País Vasco, que tienen “la suerte y el privilegio” de contar con ayudas.

“Desgraciadamente es un hándicap con el que tenemos que luchar” y que se compensa con “imaginación, pasión, creatividad, esfuerzo y sacrificio”, como hace el propio clúster, que nació con la crisis económica hace diez años ante la necesidad del sector de reinvertarse.

Y en este tiempo que califica de “apasionante”, el Caar ha logrado crear un “ecosistema de automoción” basado en la colaboración para que las empresas que lo conforman, que han pasado de 14 a más de 60, ganen en competitividad y puedan adaptarse a los cambios que pueden venir, y es muy activo buscando ayudas estatales y europeas para el desarrollo de proyectos.

Aunque comparativamente, destaca Tesier, Aragón cuenta con entidades financieras que cada día más ponen a disposición recursos que ayuden a las empresas a invertir, como Ibercaja, que además ha puesto en marcha en colaboración con una veintena de empresas, en el Pabellón Puente de la Expo de Zaragoza, el proyecto “Mobility City”, como centro de referencia de la innovación en la automoción y la movilidad sostenible.

Un proyecto, valora Tesier, que buscando situar a Zaragoza en la movilidad del futuro, en zona de debate de nuevas tecnologías y en “punta de lanza” para crear un territorio en el que se puedan incluso enseñar los prototipos del futuro, puede ser un elemento de ayuda y de desarrollo a la industria.

“Todo lo que sea aportar valor va ser bienvenido para el futuro”, concluye Tesier.

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