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¿Victimismo o difamación?

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Vox Ortega Smith Nadia Otmani

Vivimos en una época, la era digital, en la que cualquier comentario o frase dicha por una persona se puede llegar a tergiversar tanto como la imaginación quiera. Y es un problema, porque la información que nos llega, tanto por redes sociales como por medios y columnas de opinión, en muchas ocasiones, es pura difamación.

Esta semana se ha hecho viral una pequeña riña entre Javier Ortega Smith y una señora de origen marroquí, Nadia Otmani, en un acto celebrado en el Ayuntamiento de Madrid por el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Conociendo al secretario general de Vox, podríamos pensar, casi inconscientemente, que este altercado tuvo su origen en una nueva muestra de soberbia de Smith, dentro de ese papel de líder agresivo que lleva años interpretando. O por lo menos, esa fue la primera tendencia que circuló por los medios, dejando la imagen del político una vez más predefinida. Y repito, esto es muy peligroso, porque la mayoría de las personas no se preocupan en profundizar sobre los temas, se quedan con los titulares y, prácticamente nunca investigan la raíz.

Ahí la mala información no es opinión, es difamación

Esto lo podemos extrapolar a todos los sectores, pero es sobre todo pernicioso cuando se trata de personas físicas, con nombre y apellidos.

Y este es un ejemplo donde la práctica demuestra perfectamente la teoría. La mujer, con discapacidad por recibir tres tiros de su cuñado, increpó al político por la negativa de su partido a apoyar la ley contra la violencia de género.

«No tiene derecho. No se hace política con esto, respete a las víctimas». Estas fueron algunas de sus palabras.

Vayamos paso a paso. Esta mujer, que parece culpar a Vox de su ataque, no está registrada como caso de violencia de género al no ser su pareja el agresor, es decir, queda ciertamente desprotegida por la ley presente. Y más si sabemos que el propio agresor, es decir, su cuñado, un hombre musulmán de origen iraní, está actualmente libre. Fue condenado a 9 años de cárcel, pero a los dos le concedieron el segundo grado, y a los cuatro años el tercer grado.

Y es la ley actual, que precisamente quiere modificar el partido de Ortega Smith, la que la desprotege a la víctima en cuestión. Nadia Otmani se equivoca terriblemente de enemigo y trata de crear una atmósfera tóxica en torno al secretario sin ningún tipo de justificación.

¿Hacer eso no es también política?

  • La Ley de Violencia de Género no le protege, la de Violencia Intrafamiliar que propone Vox sí.
  • El agresor está libre, con la ley que propone Vox estaría, posiblemente, en prisión.

Creo que se debe aclarar, antes de continuar con campañas de desprestigio, que Vox no niega la violencia de género, de hecho, es una absoluta y triste realidad que existen maltratos y asesinatos de mujeres por parejas afectivas hombres. Donde radica la discordancia es clasificación conceptual y terminología utilizada. Simplemente en eso, cosa que es utilizada ferozmente por grupos de interés para desacreditar al partido.

¿Cómo encaja el que Vox proponga mano dura en forma de cadena perpetua para maltratadores o agresores?

En este caso se ve perfectamente como ese rol de víctima es utilizado, hoy en día, sin pudor para la difamación. El hecho de haber sufrido una desgracia no debe dar pie a poder adulterar la información o a denigrar a una persona. Parece que ahora quien habla o grita sin parar tiene derecho a exigir que le hagan caso y le respondan, y si no es víctima de agresión.

No soy simpatizante de Vox, pero ver como se tergiversan las cosas con tanta facilidad para atacar a un partido, sea del lado que sea, me parece peligroso para la sociedad.

Ser víctima no te da derecho a mentir ni difamar y, desde luego, no por ser de un sexo o religión debemos creer más a una persona que por ser de otro sexo o religión. Eso es racismo “invisible”.

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